Thursday, December 08, 2005
Don Augusto
ENTRE DOS GRANDES PASIONES: EL FÚTBOL Y LA BUENA MESASiempre soñó con ser alguien en la vida, desde niño luchó por salir adelante. Hoy después de 64 años, Don Augusto por fin se siente tranquilo, es el dueño del restaurante más importante de todo el Mercado Central, además de ser el hincha número uno de la Unión Española, el club de sus pasiones.
Un enorme cartel con vistosas letras rojas y colores extravagantes dan la bienvenida en el momento de entrar al Mercado Central: “Donde Augusto”, se titula. Aún más vistosas son sus mesas, y los garzones que entre invitaciones a comer y disputas con su archirivales, “La Joya del Pacífico”, intentan convencer a los que transitan en el lugar para entrar en su local. “Donde Augusto”, les dicen, esto es calidad, aquí se vive la alegría de comer rico y a buen precio.De alegría también se compone la vida de su dueño, Don Augusto, cuyo local es el más es un hombre sencillo, de voz dulce pero firme. En su rostro siempre se dibuja una sonrisa, cosa que se traduce en su restaurante donde el ambiente es de permanente fiesta y alegría.
Sus más cercanos lo ven como un excelente padre y empresario, pero muy exigente con las cosas que le pertenecen especialmente con sus hijos. “Es una persona que siempre esta ahí, es muy exigente con los hijos pero eso es normal porque le ha costado mucho criarlos y sobre todo parar el local”, asegura su hijo, Augusto.
Lleva más de 50 años paseándose por las paredes del Mercado Central, ahí creció, y conoció lo que era el esfuerzo. Desde muy pequeño comenzó a trabajar, primero vendiendo diarios y luego instalando un pequeño puesto de frutas, en el que trabajaba junto con Padre: “yo comencé a trabajar a los nueve años, vendía diarios y limones, nunca me gustó pedirle plata a los demás”, comenta.La frutería de a poco fue surgiendo, ésta llegó a convertirse en las más importante dentro del mercado, pero, junto con la remodelación de este Monumento Histórico, se redujo a la mitad por lo que el joven Augusto, con las ganancias que hasta ese minuto tenía y el empuje de su mujer, Gladys, decidió poner un pequeño restaurante. Éste, según cuenta su hijo, en un comienzo era pequeñito sólo tenía catorce mesas, pero con el prestigio que él ya tenía con la frutería y los clientes habituales hicieron que este pequeño local de a poco fuera surgiendo, llegando a ser hoy el más importante en el Mercado.
Su gran pasión: El Fútbol
Desde pequeño soñó con ser futbolista, pero sus dotes como tal no le permitieron que esta gran pasión se volviera realidad. Hincha número uno de la Unión Española desde que nació. Según cuenta: “yo soy una de esas personas que no se pierde partido de la Unión, para mi el club es tan importante como lo son mis hijos”.
Este, para algunos tan despreciables vicio, se volvió tal en el año 1961 cuando decidió invertir en el club de sus pasiones. Si bien es cierto esas acciones, mágicamente desaparecieron, el no dudó en 1970, diez años después de tan penoso incidente, hacerse parte de las filas de la Unión Española, siendo dirigente de éste hasta el 2003, momento en que el boom del su restaurante, le comenzó a quitar más tiempo por lo que tuvo que retirarse de su puesto como dirigente, pero nunca de su puesto como hincha.“Él es una persona súper buena, siempre preocupado de todos nosotros. En el momento en que el club tuvo problemas económicos el mismo saco de su bolsillo para pagarnos”, cuenta Héctor Aldea ex futbolista de la Unión Española.
Como cuenta Héctor mucho otros piensan lo mismo de él, les encantaría que Augusto Vásquez sea el presidente del club, porque él tiene la pasión que otros que están en el cuerpo directivo no la tiene. Él mira al fútbol no como una empresa, sino, como una pasión, la que es difícil de controlar.
Uno de los grandes problemas por los que Don Augusto se retiró de la dirigencia del plantel, fue que el fútbol en Chile aún es amateur, donde todo es por pasión y no por plata, además la gente que maneja los clubes deportivos no lo hace profesionalmente. “Hoy donde el fútbol es amateur y no es una sociedad anónima, hay un mal manejo de las platas, mi papá perdió mucha dinero cuando fue dirigente, pero eso a él no le importa mucho, porque lo hizo siempre por pasión”, cuenta Augusto.
Don Augusto en su paso por el club no sólo fue un dirigente, sino que además fue un buena amigo de los jugadores, “Él tiene mucha onda nosotros, es un gallo bueno, siempre se pone en nuestro lugar, nos invita para su casa, a su restaurante”, asegura Héctor. Sin embargo, este vició le ha traído muchos dolores de cabeza. En él perdió mucho dinero, el que sólo pudo recuperar hace pocos años, no gracias a las ganancias del fútbol sino a su local.Así es Don Augusto, amigo de sus amigos, pero el peor enemigo que se pueda tener. Con su característica sonrisa y buen humor, ha tenido que sobrepasar muchos sufrimientos. El que más le acongojo fue durante los años de dictadura, donde muchos de los sus clientes nunca más llegaron, simplemente por el nombre de su local. Según cuenta, el nombre de su local le trajo algunos problemas sin embargo supo levantarse airosamente, al explicar que el nombre de su local, no era por homenaje a Augusto Pinochet, sino por una tradición familiar.
La historia de este personaje, de esfuerzo y perseverancia, de a poco se ha ido construyendo. Él se siente tranquilo, ya cumplió todos sus sueños de juventud, ahora dejó su local a manos de sus hijos como herencia familiar, aún cuando sigue siendo la cabeza de éste.
Hoy celebra sus 64 años de vida, junto con una gran familia que lo quiere, lo respeta pero por sobre todo lo admira. Su hijo Augusto pretende seguir sus pasos y poder algún día formar una familia como lo hizo su padre, llena de amor y alegría, donde todos siempre se sientan felices al hablar del local más importante del Mercado Central: “Donde Augusto”.
Daniela Candia and Guido Gutierrez at 9:36 PM
